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Sep 06

Sobre “Ready Player One”, la novela

En cierta ocasión, Howard Hawks se apostó con Ernst Hemingway a que era capaz de rodar una película mágnifica, a partir de su peor libro. El ganador del nobel escogió “Tener y no tener” como su peor libro y el director americano filmó una de las mejores películas del momento (una especie de Casablanca 2 entre los cinéfilos), éxito de crítica y público, lanzando al estrellato a una debutante Lauren Bacall (17 años) que la postre se casaría con el otro gran protagonista de la película, Humprey Bogart .

Ready Player One

La verdad que nunca he sabido muy bien cuál es la moraleja de la anecdota.

Quizás que un gran estudio de cine puede sacar adelante cualquier proyecto (en la película participaban entre otros, el también ganador del premio nobel de literatura William Faulkner adaptando el guión); quizás, que todas las novelas de Hemingway en el fondo eran muy buenas; o bien, y esto es lo que me gusta pensar a mí, que lo que funciona en un medio artístico no necesariamente tiene porqué funcionar en otro. Esta dicotomía alcanza especial relevancia entre la literatura y el cine, mientras que los buenos libros, generalmente necesitan estar dotados de “cierta profundidad“, el cine está compuesto de más cosa, la profundidad no hace una buena película por si sola.

Hace unos años Steven Spierlgberg compró los derechos de Ready Player One y no lo niego, este ha sido el principal motivo que me llevó a leer la novela. El libro, merece por lo menos, ser considerado como unas de las primeras oda “friki” a la cultura de los años 80” por delante de la película Super 8 o la serie Stranger Things, ya que está escrito en 2011 varios años antes del “boom” del movimiento. Esto en sí, no deja de tener su gracia, porque eso de que los alumnos beban de la fuente de su maestro es una tendencia natural, pero que Spierlberg, uno de los máximos responsables de dicho movimiento cultural haga un homenaje a una época marcada por sus propias obras resulta un poco… no sé… si lo implementaran en excel seguro que te daba error de referencia circular.

Hay que decir que el libro de Ernst Cline funciona bien, entretiene, casi nunca decae en su ritmo y lo más importante, no se hace trampas a sí mismo. Quiere ser lo que es, un canto de amor a los productos culturales de una infancia vivida, que por otra parte es la infancia de casi la mitad del planeta. Mezcla hábilmente diversos conceptos familiares que facilitan bastante su lectura. Un protagonista huérfano, que para evadirse de su desgracia tiene la oportunidad de viajar a un mundo fantástico en la forma de un videojuego online (OASIS), algo que en el momento de leer la novela me dió cierto tufillo a Harrypotterismo y que un crítico mucho más fino que yo lo califico como de tintes dickesianos. Hay una búsqueda rollo gymkana (¿otra más?) según la cual los personajes tendrán que resolver enigmas diversos para alcanzar un increíble tesoro muy a lo código DaVinci, con su buena sociedad maligna que quiere adelantarse (en este caso una megacodicosa empresa). Y ya sabemos todos que una buena historia de caza-tesoros-arqueológicos siempre gusta, incluso si no es tan buena, y si no, que se lo digan a Nicolas Cage. Tiene todo el poder nostágico que se pretende evocar a través de la supuesta obsesión del creador del viedojuego con los años 80 y que (probablemente el problema sea mio), poco o nada aportan en verdad a la historia más allá de la enumeración exhaustiva de todos los lugares comunes gloriosos del frikismo y que por cierto, y valga un poco la comparación, resulta un poco aprovechado, estilo cantera del Athletic, así, en Ready Player One, no solo los 80s son protagonistas y encontraremos referencias a cualquier época, 60s, 70s y 90s incluidos, por qué, quién dijo que el frikismo fuera propiedad en exclusiva de una década  (¿por qué faltara QUEEN? y los comics…) Por último está el tema de la ciencia ficción; la novela presenta un futuro curioso, que aún sin ser muy novedoso, está bien dibujado encajando perfectamente como marco de la historia. En sí, la idea del videojuego está un poco manida, pero las anécdotas tanto sociales como tecnológicas resultan acertadas e incluso posibles, como por ejemplo, servicio público de enseñanza dentro OASIS o que cualquier ciudadano puede comprar una pistola en una máquina de vending si bien están no son operativas hasta pasadas 12 horas en lo que denominan el periodo de reflexión.

Ready Player One

Respecto de la ejecución de la novela, la  prosa es sencilla, demasiado sencilla, casi aburrida, que por otra parte se justifica dada la edad adolescente entre 15 y 18 años. Sin embargo, la estructura del texto (uno de sus principales logros a mi parecer) está bien entrelazada con constantes flashbacks y flashforwards, capaz de mantener la atención del lector casi a lo largo de todo el libro. Destaca un recurso muy bien utilizado, algo así como un cliffhanger por adelantado. En cada una de las aventuras intermedias del libro, el escritor anticipa el desenlace de la acción, lo que da pie a explicar su relación con algún elemento popular de la década de los ochenta o del pasado de los protagonistas, para finalmente desvelar cómo averiguó la solución final.

Es por todo esto, que la posible grandeza de Ready Player One se me queda algo insulsa, echo en falta los matices tenebrosos de un capítulo de “Más Allá del Límite” o de la más reciente, “BlackMirror”, no sé si es deliberado, pero se nota muchísimo la falta de mensaje. Está muy lejos por ejemplo, del Juego de Ender (el libro). Como decía antes, probablemente no tiene otro afán más allá de recordar todos aquellos videojuegos, películas y música que poblaron la infancia de los lectores. No niego que pueda ser más que suficiente para convertirse en una gran novela de niños o de adolescentes; y que a la hora de tratar con un público más adulto, sea algo parecido leerse el “El Hobbit” (con perdón de la comparación), queda por ver como entusiasma a los niños del futuro las referencias a una época que probablemente le resulten anticuadas.

Resulta mucho más interesante sin embargo ver cómo afronta su adaptación a la gran pantalla Steven Spierlgberg. El otrora bautizado como Rey Midas de Hollywood, lleva más de 10 años sin filmar una obra maestra desde que presentó Munich (2005), salvándose solo quizás War Horse (2011); el resto, por más que lo ha intentado, son simples decepciones; ni intentándolo con clásicos nostálgicos como Tintin, ni con las películas serias (Lincoln pfff), ni siquiera retomando grandes exitos  Indiana Jones y la Calavera de Cristal. Con Ready Player One, dispone de su material predilecto, niños, ciencia ficción y filosofía sencillita muy a lo “no te fallaré” o  Liberdad a Willy. Lo dicho, con el Juego de Ender la película fue una decepción, A ver si le sale como a Howard Hwaks.

 

La primera novela de Ernest Cline, Ready Player One (2011), se convertirá en breve en película de la mano de Steven Spierlberg. El escritor ha sabido aunar el género de sy-fy con su pasión por la temática friki años 80s, aunque desde Nosomofrikis esperamos bastante más de la película!

 

 

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