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Jul 06

La princesa prometida – No es otra estúpida comedia romántica

Ésta es la frase que se te viene a la cabeza cuando alguien que no conoce La Princesa Prometida pone cara sospechosa, cuando no condescendiente o decepcionada (me pasó el otro día), al oírte decir que es una de tus películas favoritas. No, no es otra estúpida comedia romántica. De hecho, la propia película se encarga de ridiculizar cualquier toque de pastel que se pueda atisbar, a través del personaje del niño que oye la historia de boca de su abuelo y la censura cada vez que se aproxima un beso o similar.

Hace unos años habría sido impensable que un artículo sobre La Princesa Prometida apareciera en un blog como éste. Gracias al fenómeno conocido como frikismo, ahora se me permite escribir sobre ella, puesto que entra dentro de la categoría de ‘cosa rara o peculiar que sólo le gusta a unos pocos’. ¿O no? Aparte del primer grupo de escépticos, tenemos a aquéllos que sí la vieron en su infancia pero ahora argumentan que ‘ha envejecido mal’. Y después están los que, como yo, la han visto y disfrutado innumerables veces a lo largo de los años. ¿Entonces es un clásico o una peli friki? Pues las dos cosas son válidas, ya que este género de la fantasía pseudo-medieval (castillos, princesas, brujería) abunda hoy en día con títulos por todos conocidos, pero la historia que nos ocupa no es igual que la mayoría.

La característica distintiva de La Princesa Prometida es el humor y las frases memorables. Las citas que repetimos y repetiremos una y otra vez. Antes de que existiera Internet y nos pudiéramos consolar compartiendo por escrito con otros fans lo que nuestro amigo/novia/padre/hermana tachaba de cursi, te identificabas con cualquier desconocido al instante si le oías decir ‘Hola, me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir’. Como los cristianos que dibujaban un pez en Quo Vadis (otra historia para ser contada en otra ocasión).

mandy patinkin homeland nosomosfrikis

 

(No obviar su faceta de cantante por favor.)

 

El caso es que el guión de la película (o del libro, ahora volvemos a eso) no pretende ser innovador en cuanto a la trama, situación y personajes: el villano, su segundo, la heroína, el héroe, sus amigos peculiares y graciosos pero de buen corazón…. Eso tampoco se puede criticar; últimamente doy gran valor a las películas sin grandes pretensiones pero que funcionan. Lo que quizá sí sea cierto, es que los personajes principales no son los más atractivos, sino que los autores echaron el kilo con toda la gama de secundarios. El ya mencionado robaplanos Íñigo Montoya (me encanta lo de ‘Hay un español que nos está dando problemas’) es el más memorable, responsable de que no pocos nostálgicos se enganchasen a Homeland 25 años después, para corroborar que sí, que merece la pena la espera para un día encontrarte con esto y que encima no sea un cameo.

El gigante Fezzik, único componente de la Brigada Brutal y reanimador oficial de colegas que se pasan borrachos o muertos la mayor parte del día, es otro de los hallazgos de la historia. Y si Kareem Abdul-Jabbar no hubiera rechazado este papel, quizá ahora mismo algunos no conoceríamos a André el Gigante. Billy Crystal disfrazado del milagroso Max es el curandero para quien humillaciones a mansalva son un motivo mucho más noble que el amor verdadero (en sus propias palabras, ‘fa-ro-le-ro’). Incluso el hombre de negro mientras es el hombre de negro y lucha/departe con Íñigo Montoya y su tropa es más entretenido que el propio Westley. Sería interesante una versión alternativa en la que los dos acabasen juntos, y con el pirata Roberts (ojo que por lo visto Caballero negro es el título de la película en Venezuela). ¿Y quién no ha repetido mil veces la frase ‘… por lo cual no beberé del vaso que está frente a mí’ del ¡inconcebible! charlatán Vizzini?  Si añadimos a Fred Savage de Aquellos maravilloso años y a Colombo como abuelo lector de cuentos, ¿qué más se puede pedir?

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Llegados a este punto, confieso que nunca he tenido la película en posesión (lo cual dice mucho de mi memoria prodigiosa) ni tampoco he leído el libro en el que está basada (ahí queda eso para quien lo quiera recoger). Pero por lo visto el libro de William Goldman ahonda en el recurso de la historia-dentro-de-la-historia, arguyendo que es una versión supuestamente abreviada de un escrito anterior. Un recurso repetido en la historia de la literatura y que no parece denotar ninguna particularidad. Claro que si pensamos que Goldman ganó el óscar por el guión de ‘Dos hombres y un destino’… ¿a que ya no os parece tan cursi?

En fin, después de esta digresión, no me quiero despedir sin recordar los lugares fantásticos en los que se desarrolla la acción. El Pantano de fuego y sus RAG (roedores de aspecto gigantesco), la Fosa de la Desesperación, los Acantilados de la Locura, que por inclemencias meteorológicas irlandesas no pude visitar en una ocasión, hacen que todo el mundo que ha visto esta película la recuerde con cariño. Así pues, la próxima vez que oigas hablar de La Princesa Prometida, no pongas esa cara de condescendencia. O sí. Como desees.

 

 

Comments

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8 comentarios

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  1. E.T

    Un artículo lleno de frescura!me ha encantado!Y de la princesa se supo algo??

    1. Firenze

      ¡Muchas gracias! Pues muy buena pregunta; como nos cuenta Chinosalvaje, tuvo otro papel inolvidable en Forrest Gump y ahora la vemos en House of Cards, así que bastante más de lo que se puede decir de Westley.

  2. Chinosalvaje

    Pelos como escarpias con el “como desees” del final. Creo que, junto con Laberinto, ha marcado la infancia de muchos, no siendo pelis de niños. Será de las primeras apariciones de Robin Wright, la mítica Jenny de Forrest y que sigue de moda con House of Cards.
    No tenía ni idea de lo de Kareem.
    Me ha encantao.

    1. Firenze

      ¡Muchas gracias! Es curioso ver cómo todos nos emocionamos recordando esta película. ¡Que sea así por mucho tiempo!

  3. AtA

    La princesa prometida una de esas películas que da igual las veces que la echen en la tele (que creo que ya hace bastante que no la repiten) siempre volverás a verla, da igual pillarla desde el principio, mediados o final por la gran cantidad de momentos buenos que tiene. Creo que no he conocido a nadie que no le guste, uno de los grandes tapados de la historia del cine, aun así hay que ser muy friki para que sea tu película preferida, queremos mas de ese frikismo. Bienvenida a NSF

  4. Tanur

    Esta peli, no es una película, es un recuerdo. Es como un dejavi del pasado, te vienen los momentos de la niñez, la mesa camilla y el brasero, las torrijas de la abuela, el olor a goma “nata”, los dibujos de Naranjito…

    No me pasa con muchas películas, quizás con “Willow”… Un acierto el artículo, es una oda a los recuerdos de la infancia, gracias por llevarme 30 años atrás. Y por otro lado, no te lo perdono! Ahora me siento más viejo!

  5. nosoyvengador

    Me encanta Firenze, es una peli que evoca viejos recuerdos. Pero recuerda si te llamas Iñigo Montoya, prepárate para morir!!! 🙂

  6. fran

    Me ha gustado mucho la entrada. Una de las mejores sensaciones es poner la tele un domingo a mediodía después de comer y ver Q están poniendo en la tele esta película…

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