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Dic 11

La gran mentira del factor campo

Conocemos el factor campo como la ventaja de la que dispone un equipo, cuando al enfrentarse a otro en una eliminatoria a ida y vuelta, juega el partido de vuelta como local. 

Barcelona-Juventus, Real Madrid-Atleti, Bayern-Borussia y Chelsea-Bayern. Alguno ya habrá adivinado que acabamos de enumerar las cuatro últimas finales de Champions. Aparte del indudable colapso informativo que atesoran estos partiditos anualmente, el póker en cuestión comparte otro curioso fenómeno: Los ocho protagonistas alcanzaron dicha final después de haber jugado la vuelta del partido de semifinales fuera de casa. ¿Casualidad?, tal vez. ¿El hecho de jugar la vuelta en casa supone una ventaja? Permitidme que sospeche. 

Si estuviéramos en clase de lógica habríamos terminado de demostrar que dicha ventaja no es tal, con el siguiente irrefutable argumento: En caso de prórroga valen más los goles del equipo que juega la vuelta fuera. Esta hipótesis supone la única característica medible de todas las que podamos argumentar. Resulta difícil mantener que el supuesto beneficiario del factor campo, tenga que lidiar con esta inconveniencia y siga siendo considerado como tal. Es más, el trastorno que sufre el equipo local en el partido de vuelta si la eliminatoria está igualada, mucho antes de prórroga o atisbo de ella, es suficiente en numerosas ocasiones para decantar la balanza en favor del visitante. Recibir un gol supone un golpe irremontable y la limitación del juego ofensivo local es patente. Los jugadores, condicionados, y el público, temeroso, lo saben. El presunto empuje local se convierte en un agónico paso de los minutos, a sabiendas de que en los instantes decisivos de la eliminatoria, sus goles valen menos que los del rival. A todos se nos viene a la cabeza aquella memorable hora de pánico en el Real Madrid-Bayern que terminó con el famoso penalti malogrado por Ramos. ¿Dónde está la ventaja de jugar los últimos minutos o una prórroga de ese estilo como local? 

la gran mentira del factor campo nosomsofriksi 2015

Paradójicamente, como si lo anterior fuera poco, el perjuicio para el supuesto equipo en ventaja comienza en el partido de ida, donde juega como visitante. Es un hecho contrastado que en el fútbol actual y especialmente en eliminatorias de cierto calibre, las distancias deportivas se han reducido mucho y los pequeños detalles deciden. Un 0-0 en los tiempos que corren es un magnífico resultado para afrontar la vuelta  y un 1-0 se considera prácticamente irremontable. El equipo visitante en esta primera contienda, salta al campo con la necesidad moral de marcar un gol, requisito que se convierte en imperioso si se encuentra por debajo en el marcador. La ansiedad visitante en ese momento puede derivar en goleada y la eliminatoria, quedar sentenciada ya en el partido de ida. El Barcelona-Bayern de este mismo año marchaba 0-0 en el minuto 30 del segundo tiempo y acabó 3-0. El equipo local juega con la tranquilidad que da el saber, que si no recibe gol, tiene más de medio envite en el bolsillo. Es curioso, pero tanto la ida como la vuelta, son encarados por el “ganador” del factor campo, de manera más condicionada. 

Otrora jugar la vuelta fuera de casa era sinónimo de encerrona, la hostilidad a la que se enfrentaba el equipo visitante era ingente, el apelativo histórico: “arbitraje europeo”, no era baladí. Quizá por estas razones se instauró lo del mayor valor de los goles visitantes hasta en la prórroga. Sin embargo, el fútbol actual ya no es así, el futbolista no se siente incómodo jugando fuera de casa, ya no existe el país, la ciudad o incluso el estadio desconocido, cada vez hay más partidos y más competiciones. La información de cualquier incidencia del choque llega a todo el planeta de manera automática y los arbitrajes, aunque sigan copando portadas, no son ni por asomo los de antaño. El factor sorpresa que jugaba en favor de “lo que te podías encontrar” o las grandes remontadas, han desaparecido. 

Cada eliminatoria dibuja su propia historia, es fácil encontrar ejemplos para cualquier caso que uno pueda imaginar. Pero al fin y al cabo, el más perjudicado por esta herencia del pasado es el fútbol. Un fútbol que ha evolucionado sin percibir, que la vuelta en casa se parece cada vez más, a la vuelta a casa. 

  

 

Comments

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7 comentarios

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  1. @Castillaman

    Muy acertado el artículo, crees que la solución debería ser la de dar la posibilidad de elección al mejor clasificado? Hay entrenadores que prefieren jugar el partido de vuelta en casa o otros fuera.
    Otra solución sería que en la prologa contasen los goles como en terreno neutral. Asi el equipo local tiene el empuje del publico y ninguna desventaja

    1. Chinosalvaje

      Pues las dos soluciones que propones me gustan, incluso te diría que las dos a la vez me valen, lo de la prórroga creo que es básico.
      No sé si hay algún otro deporte donde pase lo mismo que en el fútbol, la verdad.

  2. chorda

    Es cierto amigo salvaje, un problema de dificil solucion, el gol de oro y el gol de plata fueron un fracaso…la unica solucion realmente justa es el tercer partido en caso de empate.

    1. Antiloo

      Joder pa’una cosa q inventamos los españoles… Penaltis fregona y chupa chups

  3. J

    Borrad lo que queráis, un día SORPRESAAA

    si habeis juagdo a futbol alguna vez, sabreis la gran diferencia que supone juagar en campo contrario.

  4. Javier

    El factor campo, la mayor mentira del fútbol después de Fernando Torres. Enhorabuena por el artículo!

  5. Menudorobo

    Exquisito el articulo

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