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Abr 05

Hablando de Better Call Saul (II)

(Lo prometido es deuda y como el año pasado ya hablamos de Better Call Saul aqui y nos quedamos con ganas de contar muchas más cosas, este año volvemos a la carga aunque muy probablemente nos vuelva a pasar lo mismo :). 

Después de que haya transcurrido mas de la mitad de la 2ª temporada de la pre-cuela más prestigiosa del panorama televisivo ya se pueden empezar a sacar algunas conclusiones. Lo primero y menos primordial es, BCS 2ª Temporada no va ganar este año los Grammys. No es que la serie no merezca la pena, por su culpa no me acuesto ningún martes antes de la 1 a la espera de cada nuevo capítulo, sencilla y llanamente, no es espectacular. Después de 7 episodios la serie no termina de arrancar y el hecho de que sea un producto excesivamente dependiente de su aclamada antecesora (de momento, las mejores situaciones de esta temporada han consistido en alguna aparición estelar de los mafiosos -secundarios- de Breaking Bad) desencantará a un público mayoritario a los que, sospecho, la misma Breaking Bad tampoco les llegó a fascinar.

Cuenta Umberto Eco, que cuando entregó a sus editores “El Nombre de la Rosa”, estos le aconsejaron reducir y facilitar las 100 primeras páginas porque resultaban demasiado densas y podía redundar en una pérdida de lectores. Umberto Eco no modificó una sola coma de esas 100 páginas, aduciendo que precisamente ese era el tipo de lector que buscaba para su novela; si simplificaba el comienzo, muchos de los lectores que continuarán leyendo se sentirían decepcionados en cualquier otro punto de la novela, así que no estaba interesado en mantener esos lectores.

Better Call Saul

Algo parecido ocurre con Breaking Bad. Sin duda sus dos/tres últimas temporadas eran fabulosas, pero demasiada gente llegó a ellas principalmente por la fama que adquirió la serie, pero gran parte de este público no siguió adelante porque les gustase realmente los primeros capítulos (temporadas) fue más bien fruto del hype final y de la insistencia de los apasionados seguidores. En verdad no es un siempre fue un público al que nunca les gustó el verdadero trasfondo de Breaking Bad y por tanto probablemente no esté preparado para el universo “Better Call Saul”. 

Better Call Saul también adolece de otro problema que a mi particularmente me saca de quicio. Para describirlo correctamente me temo que también es necesario remitirse a su antecesora porque ocurrió exactamente lo mismo. Haced un poco de introspección y preguntaros cuál fue el peor capítulo de Breaking Bad. Creo que la mayoría responderá sin atisbo de duda que “el de la mosca” (donde se pasan el capítulo entero intentando cazar a un insecto que se había colado en el laboratorio). Sin embargo, aquel episodio, más o menos aburrido y que se podría calificar sin ambages como de relleno, no dejaba de tener su encaje dentro de la trama. Por el contrario hay otro (o un quizás sean varios, no recuerdo bien) en la primera temporada de Breaking Bad dedicados inexplicablemente a la cleptomanía de la hermana de Skyler… Pensarlo bien… ¿cleptómana? O sea, pensemos en el leit motiv principal de la serie. Walter White es un profesor de química semifracasado enfermo de cancer terminal que harto de que nadie le haya tomado jamás en serio en su vida, decide dejar de ser bueno (nota: posible traducción de Breaking Bad). Es un gran punto de partida. Ahora empiezan los adornos, su hijo mayor adolescente tiene una seria minusvalía que le impide caminar sin ayuda de muletas, bueno, un poco recargado pero vale (cuantas desgracias pueden ir juntas, cancer, minusvalías…) pero aún hay más, su cuñado, el típico hombretón americano echado para delante es miembro de la DEA termina siendo el encargado investigarlo… Bueno, rebuscado, pero también podría valer y de hecho dió lugar a grandes situaciones en la serie (Frank sin duda es uno de los personajes potentes de BB). Aún así, no contentos con este cúmulo de situaciones inverosímiles, para rematar la faena, resulta que durante un breve espacio de tiempo, los guionistas decidieron que también era necesario enriquecer la personalidad de la cuñada y no se les ocurrió otra cosa que inventarse una subtrama adicional haciéndola pasar por cleptómana… ¡Pero venga hombre por favor! No es solo que la suspensión de la incredulidad resulte imposible, si rizas tanto el rizo terminas con las puntas abiertas y eso fue lo que pasó, aquella historia desembocó en una rama muerta que nunca más volvió a aparecer en la serie y además, probablemente lo único que consiguió es desviar la atención sobre la verdadera trama sin aportar nada al carácter del personaje (y perdiendo espectadores).

Better Call Saul

 

Otra vez, algo parecido ocurre en Better Call Saul.

Jimmy McGill (Saul) es un ex-timador de poca monta hermano de un prestigioso socio de un bufete de abogados. Saul decide redimirse y mientras trabaja para la empresa de su hermano obtiene el título de abogado. Lucha por el amor de la mujer que quiere, conoce a un ex-policía de dudosa reputación, y las peripecias se suceden hasta que (y esto lo arrastramos de la primera temporada) el hermano de Saul, el prestigioso abogado, resulta que ha desarrollado una extraña enfermedad mental, electrofobia, por la cual no puede soportar que haya aparatos electrónicos a su alrededor.

Por el amor de dios, ¿electrofobia?

Ni más ni menos. De nuevo el rizo empieza a curvarse. Realmente es necesario perder capítulos y capítulos, dedicados a una patología absurda (como si tratara de aquella peli, “El aceite de la Vida”) que no sirve para profundizar en ningún aspecto y que tampoco parece que enriquezca a ninguno de los personajes. Más bien parece otra vía muerta de la historia, un recurso poco sutíl, falso y completamente innecesario, aún más cuando los creadores de la serie ya habían conseguido elaborar un ecosistema original y absolutamente propio, después de convertir ese desierto aburridote de la apacible Alburquerque, en una ciudad frontera donde la mafia y la corrupción campa a sus anchas (muy en la línea con la dulce idea que todos teníamos de Suecia y la sucursal del infierno en la que la transformo Millenium).

Sospecho (y ya he escuchado varias críticas de a pie en ese sentido), que todo ese artificio repelerá al público y puede llegar a provocar el abandono de la serie. Si por lo menos hubiesen enfocado la enfermedad al estilo de los Cohen, quizás hubieran podido beneficiarse de ella para crear situaciones cómicas que hubieran servido para liberar al espectador de otros momentos más tensos o más seriotes. Pero no, se empeña hacer un tratamiento absolutamente serio, al igual que pasó con el cancer de Walter White en Breaking Bad (donde por momentos la serie, parecía más un drama familiar sobre como afrontar la enfermedad -memorables escenas de cojín- que una serie de traficantes de frontera).

Better Call Saul

Este es otro pequeño problema de base de Better Call Saul. Están tardando demasiado en definir el género de la serie. Está claro que el tema es la vida de los personajes de Breaking bad antes de Walter White y sobre todo, centrado en el personaje de Saul Goodman (y bueno, en el glorioso Mike). Pero “porca miseria” después de temporada y media, uno ya no sabe si está ante un drama, una comedia, una serie policiaca, o lo que es peor, algo que por momentos se está convirtiendo en una especie de serie de abogados. Los 16 – 17 capítulos que llevamos hasta la fecha han constituido una larga intro hasta que finalmente Saul ha aceptado que no puede escapar de su naturaleza de embaucador. Peri hasta que este momento ha llegado, hemos asistido a capítulos y capítulos (hasta un total de 17), dedicados a lo que parece ser el mundo de las consultoras de abogados y encima centrados en la peor causa del mundo, una cadena de residencias de ancianos cobra más de la cuenta a sus clientes desvalidos… Reconozco que es un caso muy Saul Goodman (con un montón de viejecitas a las que hacer presa de su incontenible verborrea de General de la Rovere)… sin duda los creadores (para todos aquellos capaces de resistir el universo Breaking Bad) han elaborado una atmósfera completamente realista sobre los grandes bufetes de abogados, que incita a nuestro espectador/madre que todos llevamos dentro a abrazar la normalidad y a desear que Saul Goodman finalmente triunfe dentro de la legalidad y que deje de ser comportarse como un pícaro. (En cierta forma, me recuerda a cuando Tarantino decía aquello de que todos querían que Tom Cruise fuera gay en Top Gun.)  Siendo una intro lógica como es, por ponerme grandilocuente, el proceso según el cual el héroe acaba aceptando sus poderes y asumiendo su responsabilidad, el único problema es que no es una gran historia, por momentos casi parece una novela social y continúa en la línea del “falso realismo de Breaking Bad”, algo que como empecé diciendo nunca gustó al gran público y que probablemente haga perder adeptos hasta que haya un par de temporadones seguidos y entonces vuelvan todos al redil… como en Breaking Bad.

No me lo puedo creer, por segundo año consecutivo, 1500 palabras y vuelve a pasarme lo mismo con lo que me gusta la serie y casi ninguna palabra de alabanza… la gente va a pensar que soy un “hater”…  bueno prometo que la próxima temporada escribimos sobre por qué Better Call Saul, mola mucho.

 

Comments

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2 comentarios

  1. javierito

    Da esa sensación , pero bueno así sin que no pase nada también nos lo tragamos con patatas

  2. Antiloo

    si si me las zampo con patatinas claramente jeje a ver si escribo una desde el cariño

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