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Jun 19

El club de la Lucha 2: Tyler Durden Vive

Hay que decir que esta continuación del Club de la Lucha 2 ha nacido pura de corazón, ya que el responsable del proyecto, tanto a nivel de iniciativa como de guión, es el propio Chuck Palahniuk autor de la novela original y desde el primer momento fue concebida para ser editada en formato cómic. Como todas las continuaciones hechas con cariño, aunque no llegue a la excelencia de la primera parte, por momentos es capaz de volver a la vida el verdadero espíritu del Club de la Lucha. Tylen Durden está de vuelta.

Club de la Lucha 2

Quizás, y resulta raro, lo mejor de la segunda parte del Club de la Lucha, sea la oportunidad de volver a reflexionar sobre la primera parte del Club de la Lucha.  Jamás leí el libro y mira por donde, después de esta segunda parte me están entrando ganas. En su momento nunca lo consideré necesario después de ver la película, que por otra parte probablemente sea la película más “molona” de toda la historia del cine con permiso de Pulp Fiction (y desde luego en la década comprendida entre 2001 y 2010 no hay nada que se les pueda comparar).

Y es curioso porque ocurren cosas bastante similares entre la película de Tarantino y la obra novela adaptada del escritor con nombre impronunciable.

Ambas constituyen universos tan poderosos, que inmediatamente después de verlas todo el mundo quiere formar parte de ellos, igual que niños fascinados por Superman, todo el mundo quiere jugar a Pulp Fiction, o crear un club donde la primera regla sea que no se puede hablar de ese club.

No en vano Jules Winnfield (si, Samuel L. Jakson en Pulp Fictión) fue elegido como el segundo personaje de ficción más “molón” de la historia del cine en una macroencuesta realizada por la revista Empire, solamente superado por, estoy seguro que lo adivináis, Tyler Durden, el megacool personaje interpretado por Brad Pitt (algo de lo que a lo mejor Tom Cruise como mucho llegó a estar remotísisisisisimente cerca con su personaje de Coctel).

Club de la Lucha 2

 

Pero por supuesto la cosa no se queda ahí,… la paranoia, las sesiones de autoayuda para enfermedades que no se poseen, la increíble desesperación que despierta buscar tu animal del poder en una cueva helada y que aparezca un pingüino, explosivos creados con jabón… el sexo salvaje (que por cierto, en toda la filmografía de Tarantino es sexo es una materia inexistente reducida a un mal polvo de 15 segundos perpetrado por Robert de Niro en Jackie Brown)… todo aquel universo, con mayor o menor fortuna, vuelve a estar presente en la segunda parte del Club de la Lucha, sólo que, 20 años después… y bueno, es muy complicado permanecer 20 años en la cima del zeigeist. Por ejemplo se echa de menos, dada su importancia actual, que no haya menciones apenas a las redes sociales…

Quizás sea la principal pega de esta continuación. El hecho de que la imaginaría empleada por el bueno de Chuck resulta un poco estanca. Tiene hallazgos desde luego, como ese peculiar matrimonio a tres bandas, su buena dosis de metaficción,  la superorganización Hada Madrina Último Deseo, y otra ristra de detalles curiosos que hacen que su lectura merezca la pena. Aunque sin duda lo mejor, es su invitación a reflexionar sobre el impacto de la primera parte.Club de la Lucha 2

Cuando vemos Pulp Fiction, resulta claro la intención de Tarantino, gangster haciendo cosas de gansgter pero con un estilo superfresco y novedos, pero no es eso solo, además constituye una esmerada revisión de la formas narrativas del cine. Ese mismo ejercicio no es tan obvio cuando vemos el Club de la Lucha. Quizás se siente la tentación de pensar que simplemente son un cúmulo de rayadas exóticas y no nos paramos a pensar que igual toda aquella historia tenía una intención, que era una parábola que el autor utiliza para intentar transmitir un mensaje realmente profundo sobre la época en que vivimos… no sé, puede que no siempre sea malo quedarse en la superficie de las cosas, los artistas, y más aún los artistas modernos, pueden resultar muy empalagosos con su supuesta transcendencia, aún así, a veces, pararse un instante a entender su significado, también es divertido. Esto sin duda es lo mejor de la Segunda Parte del Club de la Lucha, la oportunidad de pararse a reflexionar sobre las ideas y la repercusión que tuvo en su momento la primera parte.

Por último no querría terminar sin dedicarle unas pocas palabras al arte. Un dibujo correcto, (aunque con un Tylen Durden que no le llega a la suela de los zapatos a Brad Pitt) perjudicado por el coloreado por ordenador, que en ocasiones te saca un poco de la historia. Sin duda la narración se hubiera beneficiado de un ambiente un poco más sombrío, con aquellos naranjas y sombras de la historia original y no ese color plagado de luces. En este caso, se nota que el bueno de Chuck no contaba con todo un David Fincher para el asunto de la estética.

Si tenéis muchas lecturas atrasadas no, sino en general merece la pena. No es una obra maestra, pero tampoco defrauda.

Club de la Lucha 2

 

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